lunes, 18 de junio de 2012

El inmoral encanto del sado fugaz




   Por mi condición de mujer dominante que eligió vivir junto a  su sumiso en convivencia hogareña,  el romanticismo sado es una forma de definir mi vida muy conveniente y sencilla de entender. Pero esa convivencia 24 / 7  bajo la cual he elegido desarrollar gran parte de mi vida de dominante es justamente la plataforma ideal para vagabundear por otros parajes. Me gusta aventurarme en el sexo y me gustan las relaciones ocasionales, por el mero placer de la aventura y la experimentación. Disfruto mucho del juego de la dominación y el sado con desconocidos y del desafío que implica el explorar hasta donde soy capaz de avanzar sobre mis partenaires para ponerlos al servicio de Mi placer.

    Entiendo que determinadas prácticas del BDSM implican un superlativo nivel de entrega por parte del sumiso, que pone en manos del  Dominante su salud, su seguridad y hasta su vida. Dichas prácticas, justamente por esa razón, no son de mi agrado, no me erotizan ni me divierten. Requieren por parte del Dom un enorme esfuerzo de concentración y dominio técnico para no cometer errores que podrían ser irreparables. En este terreno, las facetas personales de ambas  partes y la confianza entre ellos son la piedra fundamental de la relación  No es una cuestión de sexo sino de  sentido común; a menos que actúes con inconsciencia, no vas a poner tu seguridad en manos de un desconocido.

   Pero aún dentro de las variantes que no implican riesgos, la dominación espontánea, casual, sin collares ni sentimientos personales entre los participantes, suele ser descategorizada frente a la pareja Dom/sum establecida. Detrás de esa fachada de moral BDSM, de poner en primer plano a sentimientos intangibles como la entrega, la guía, los valores personales, sólo se esconde la inseguridad de los dominantes. Necesitan sí o sí pisar un terreno absolutamente seguro y conocido para poder dominar. La exaltación de la sensualidad, en especial la femenina, los asusta: ahí huelen que hay algo que quizás pueda escapar fácilmente de su control. En cambio, se sienten a sus anchas en un BDSM plagado de protocolos, rituales y  legislaciones.  No es casualidad que sean esas mismas personas  las que suelen expresarse peyorativamente sobre la sumisión basada en los fetiches visuales y rechazan toda conexión con el mundo de las dominatrices profesionales.

   Se suele decir que sólo en la relación homosexual podemos encontrar al sexo en estado puro porque sólo el sexo homosexual está libre de todo condicionamiento que desde lo social pueda conducir a la procreación. En esa misma línea de pensamiento, una experiencia de dominación espontánea  es para mí un manantial de energía porque como sé que todo se deshace una vez concretado el goce de los participantes, es ahí en donde puedo encontrar al sadismo en estado puro. Cuando hablo de sadismo, me refiero a ese goce hedonista avasallante, ese tsunami de deseo que quebranta todas las reglas. Si hubiera sentimientos involucrados entre las partes, el manantial se contaminaría.

   Alguna vez dije que a mí  me resulta fascinante el poder dominar a personas que un rato antes eran desconocidas y a las que probablemente nunca más vuelva a ver, sabiendo que  quizás estoy marcando una huella en su vida sexual, como si yo fuera un hada que las tocó con su mágica varita para luego remontar vuelo. Si la razón de ser del BDSM es un exquisito goce erótico, muy superior a los placeres sexuales obtenidos mediante el sexo convencional, ¿no deberiamos revalorizar al sado fugaz? Siempre y cuando, claro está, hayamos llegado al BDSM atraídos por el deseo y no porque necesitemos algún tipo de validación social con la que cubrir otras carencias.

   Y si de deseos hablamos, que mejor que encomendar los tuyos a una estrella fugaz. 



2 comentarios :

  1. Señora:

    La adrenalina de lo desconocido o aventurado, la improvisación, el control (tenerlo o no tenerlo).

    El saber qué hacer o no saberlo más allá del conocimiento y el ensayo, la ignorancia de lo que puede o no ocurrir alimenta sensaciones…

    La música como lo cuenta BluesLocal tiene mucho eso… Claro, los resultados son diferentes a igual preparación, entrenamiento… Hay un elemento que no tiene manera de “fabricarse”, y en ninguna actividad sea del tipo que sea, y es el Talento… No es lo mismo el más estudioso académico, por citar un ejemplo, perfecto en su expresión a través del saxo que ser Charlie Parker y Coleman Hawkins… Hay muchos trompetistas pero pocos Louis Armstrong o Miles Davis. Obviamente en cada caso pueden citarse a otros “monstruos” pero otros se perderán en la técnica, la corrección y la no-transmisión de nada que haga en el espectador lanzar ese ansiado ¡Yesss!

    Esto me surgió de la lectura de los comentarios pero yendo a la columna.

    Y allí conocidos los antecedentes de la situación hay algunos fragmentos muy “interesantes” que me permito repetir…

    “He elegido desarrollar gran parte de mi vida de dominante es justamente la plataforma ideal para vagabundear por otros parajes. Me gusta aventurarme en el sexo y me gustan las relaciones ocasionales, por el mero placer de la aventura y la experimentación. Disfruto mucho del juego de la dominación y el sado con desconocidos y del desafío que implica el explorar hasta donde soy capaz de avanzar sobre mis partenaires para ponerlos al servicio de Mi placer.”

    “Determinadas prácticas del BDSM implican un superlativo nivel de entrega por parte del sumiso, que pone en manos del Dominante su salud, su seguridad y hasta su vida. Dichas prácticas, justamente por esa razón, no son de mi agrado, no me erotizan ni me divierten.”

    “Detrás de esa fachada de “moral BDSM”, de poner en primer plano a sentimientos intangibles como la “entrega”, la “guía”, los “valores personales”, sólo se esconde la inseguridad de los dominantes. Necesitan sí o sí pisar un terreno absolutamente seguro y conocido para poder dominar. La exaltación de la sensualidad (sobre todo la femenina) los asusta, ahí huelen que hay algo que quizás pueda escapar fácilmente de su control.”

    “Cuando hablo de sadismo, me refiero a ese goce hedonista avasallante, ese tsunami de deseo que quebranta todas las reglas. Si hubiera sentimientos involucrados entre las partes, el manantial se contaminaría.”

    “Y si de deseos hablamos, que mejor que encomendar los tuyos a una estrella fugaz.”

    Aquí están los me calaron muy profundo y que, no le quepa duda, tendría montones de palabras al respecto pero tal vez en el sentido terminan siendo redundantes.

    Por eso solo quise reiterarlas para darle el homenaje que merecen los artistas y esos párrafos son definiciones personales, suyas, pero también una obra de arte acerca de estos asuntos que estamos hablando.

    Y las obras de arte, las grandes actuaciones de los grandes artistas solo merecen lo que ellos más aprecian…

    Aplausos, la mayor cantidad de aplausos para Ud.

    Andy

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  2. Andy: tu opinion revela, ademas de tu exquisito gusto musical, una gran sensibilidad. Gracias por enriquecer mi blog con tus comentarios.

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