martes, 1 de enero de 2013

Así nacía un fetiche


Foto: gentileza de Blue Velvet


   Dedicada a dasautox, uno de los pocos que tuvo el coraje de cuestionar uno de los pilares de nuestro hipócrita BDSM progresista al admitir públicamente que las diferencias de clase social son una fuente de excitación fetichista tan válida como cualquier otra.


    La tía de mi marido, fallecida hace años, acumuló durante décadas una gran cantidad de periódicos antiguos. No quisimos descartarlos sin antes revisarlos. Así fuimos durante años descubriendo antiguos testimonios que nos revelaban la historia de la evolución de un país y de una sociedad. Y así fue que nos topamos con un  regalo especial: el día 1 de enero de 1938, hace setenta y cinco años, la Sección Segunda del diario La Prensa, el más importante editado en Buenos Aires para esa época, publicaba bajo la firma de Alberto Prando, un breve relato titulado Una Snob.  

   La protagonista es una muchacha rica y bella que viaja en un transatlántico hacia Europa, cargada de baúles, como es la costumbre de la alta sociedad de la época. Uno de sus compañeros de viaje es el narrador de la historia, quien la va describiendo a lo largo de los párrafos como una joven mujer frívola y banal (de allí su calificativo de snob) pero a la vez bella y elegante.  Así nos cuenta por ejemplo, los momentos previos a zarpar. 

   Una risa juvenil, hermosa, si no hubiese estado fuera de tono, estalló a mi lado. Una mujer elegante, movediza, inquieta, agitando su pañuelo.....Mi futura compañera de viaje exhalaba un intenso perfume de ámbar....sus párpados estaban pintados de azul y brillaban bajo un ungüento o vaselina...el dibujo de su boca también había sufrido los estragos de aquel caprichoso afán por enmendarle la plana a la naturaleza y el lápiz de carmín había corregido el armonioso diseño de su arco. La joven tenía las manos enguantadas, hermosas, y movíalas al saludar primorosamente. Quebró luego su cintura en una actitud de encantadora femineidad, traicionando así al modisto empeñado en desvirtuarla, ensanchándole los hombros y oprimiendo la ampulosidad de las caderas.

   Es evidente que las costumbres de nuestra señorita son para la época, modernas y cosmopolitas. El narrador critica excesos en el vestirse y el maquillarse pero a la vez se engolosina morbosamente describiendo los detalles. En los párrafos que siguen, el carácter de la protagonista es esculpido y perfeccionado. Ella va dejando de ser una solamente una pasajera bella y frívola que hace alarde de su hermosura y su riqueza para representar algo mucho más profundo y perturbador. La Snob encarna un estereotipo de mujer que sólo se dedica a la satisfacción de sus deseos

   En esa vida de a bordo superficial, en la espuma misma de las trivialidades, nuestra viajera ocupó de inmediato, una posición de halago. Arrastró tras de sí una corte de admiradores. Fue el centro y la mira de un bullicioso grupo que dirigió a su antojo.....Ella tenía un natural don de simpatía, desvirtuado por su incontenible afán de chocar el sentimiento de las gentes. Necesitaba un público favorable o adverso, nunca indiferente. En pocos días nos dió a conocer una variedad multicolor de provocativas mallas de baño y amplios sombreros para resguardarse del sol. Se tostó, sin embargo, en sus rayos hasta broncearse y mostrósenos en sus escotados vestidos de baile, sin duda, hermosa, entre deportiva y exótica mujer tropical

   Nos mueve a sonrisa leer acerca de  lo provocativo de las mallas de baño de allá por 1938 así como el detalle de  broncearse, lo que representaba para entonces toda una excentricidad. El clímax del relato ocurre cuando el transatlántico hace escala tocando tierra africana. Se acercan al borde del barco grupos de negros nativos sonriéndonos para que los ayudásemos con algo. La costumbre era que sacaran del agua las monedas que les arrojaban pero esta vez se negaban a hacerlo porque el barco había fondeado en aguas infestadas de tiburones. 

   Hizo entonces su aparición en cubierta nuestra heroína. La fatalidad de seguro le llevó a sostener que no era posible que tan cerca de nuestro navío pudiese haber tiburones. Y para disuadirnos de lo que dio en llamar un prejuicio, ofreció a los nadadores arrojarles algunas monedas. La respuesta de estos fue la del miedo, negativa. Entonces, su capricho, obstaculizado, tornóse imperioso. Cuando un oficial de a bordo intenta explicarle que los nativos conocen el mar y saben cuando no deben arriesgarse....ella pareció por fin ceder, y viéndola irse para internarse en el buque, todos creímos la cosa terminada....hasta que tornó a cubierta. Volvía arrebatada, sonriente y como quien oculta un designio, apretaba contra su seno uno de sus grandes sombreros para el sol. Extrajo de él un puñado de piezas de plata y las arrojó a los nadadores.  El relato nos cuenta que los negros dudan sobre si zambullirse o no pero la codicia puede más y se arrojan al agua. Aparecen en la superficie con las piezas en la boca, sonrientes, ilesos. 

   El mismo oficial fue a reconvenir a la imprudente. Pero ya nadie podía detenerla en su determinación. Mostrábase radiante en su desafío, feliz con el espectáculo salvaje. Y nuestra viajera, no sé si para abreviar o agrandar el espectáculo, volcó de una vez el contenido íntegro de su sombrero. Un verdadero chorro de monedas de plata cayó desde lo alto rutilando en el aire luminoso.

   Podemos imaginar lo que sobreviene. Los negros vuelven a zambullirse en busca de las monedas una y otra vez, hasta que la fiesta se vuelve drama cuando de pronto, entre medio de gritos de terror, todos comienzan a subirse apresuradamente a los botes. Ellos nos mostraban desde los botes a uno de sus compañeros desvanecido, pálido como ceniza, cuyo pie derecho pendía cual un colgajo, manando sangre

   El final del relato nos muestra la previsible moraleja. Nuestra chica snob, arrepentida de su acto, le entrega a la familia del herido mil libras esterlinas y un gran atado de ropas elegantes y multicolores para que distribuyera entre su familia. No conforme con esto, ella hizo la formal promesa de no pintarse ni bailar mientras no tuviera la seguridad de que el negro no había muerto como consecuencia del accidente

   Una Snob es una historieta sin grandes valores literarios pero muy útil como un ejemplo de como se relacionaban determinadas características sensuales propias de las chicas malas con conductas cínicas que no guardaban ningún tipo de consideración hacia los demás. El mensaje es directo: ellas son las más atractivas pero atraen el desastre por donde van. Es muy interesante la minuciosidad morbosa con que el autor describe la vestimenta y el maquillaje de la protagonista asociándolos a su altanero comportamiento lo que convierte a Una Snob en una típica fantasía Femdom no muy diferente de cualquier otra que podemos leer hoy en una revista fetichista porque en su esencia se trata de una mujer sensual que alardea del poder que emana de ella. Si todo fetiche nace de un estereotipo erótico elaborado con alta precisión, yo estoy segura que las lecturas del estilo de Una Snob  educaron inadvertidamente a legiones de fetichistas y a dinastías de Mesalinas.

   Pasaron exactamente setenta y cinco  años desde aquel lejano Año Nuevo de 1938 en que La Prensa publicó Una Snob. La antigua voz que enseña que las mujeres debemos comportarnos de acuerdo a una cierta ética no se ha acallado sino que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. En lo que toca al BDSM, pululan por todos lados los ilustres que no dudan en condenar al estereotipo clásico de la Mistress Sado y asociarlo directamente con malos comportamientos y abusos. Los foros de hoy, tan correctos y cuidadosos en sus formas, están llenos de acusaciones hacia las Dóminas fetichistas que gozamos de un sado donde la única ley son nuestros egoístas placeres sensuales. Deberían haber aprendido después de tantas décadas que sólo nos vuelven cada vez más deseables porque nada atrae mas que la transgresión del placer prohibido. Por eso les contestamos desde esta vereda muchas gracias por los servicios prestados. Jamás tuvimos mejor prensa que los enemigos que nos dignifican. 




8 comentarios :

  1. Mañana continúo leyendo... cojo aire!

    ResponderEliminar
  2. Hace poco, en Circulo BDSM; hubo un larguisimo debate sobre la MUJER FATAL en literatura, cine y demas artes...esto viene de perillas a lo que se estaba habalndo: LA DAMA BELA Y PROVOCADORA, que atrae la DESGRACIA a quien se deja caer en sus redes!!

    isis

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ....y de donde creés que me inspiré???

      De la lectura del artículo,de ese debate y de tus opiniones

      Eliminar
  3. Que fantastico artículo! Me vienen a la mente además de la tipica femme fatale del cine negro estadounidense ( maravilloso cine que fomento y aún fomenta todo lo que dices en este artículo) una película absolutamente perversa que reproducia en el fondo la idea de la diferencia de clases sociales como fuente de excitación fetichista. hablo de El sirviente de J. Losey que en un primer plano era una peli política pero su subtexto era el fetichismo del poder entre otras cosas. Y el relato de los negros ( aunque no tenga nada que ver) del Africa me ha recordado esas historias que cuentan de como Ava Gadner le tomaba el pelo a grace Kelly levantandole las falditas a los chicos para que Grace viera lo bien dotados que estaban mientras rodaban Mogambo. pobre Grace! jaja! Con la fama de comehombres que después tuvo no me la imagino sonrojandose al ver un buen miembro masculino jiji. Besos.

    ResponderEliminar
  4. Gracias por la dedicatoria, Mistress Roxy!!!. No tengo mucho para agregar a este excelente artículo. Solo decir que, por mi edad, (51), he sido testigo y protagonista de la epoca en que no se tenía acceso a ninguna imagen, en la que uno dependía tan solo de su imaginación para reformular situaciones reales y, basándose en ellas,transformarlas y adecuarlas a sus fantasías mas deseadas. Casi todo ha cambiado, y gracias al avance tecnológico, ahora tenemos acceso a prácticamente cualquier fantasía convertida en imagen. Pero el problema es que muchas mentes "ilustres" continúan reaccionando igual que hace 75 años, y lo continuarán haciendo aún cuando la tecnología nos permita, algún día, tener a esa chica snob en forma de holograma en el living de nuestra casa. A las mentes estrechas no hay avance tecnológico que las cambie...

    ResponderEliminar
  5. Con comentaristas de lujo como Gerita, Isis y Dasautox, voy a tener que esmerarme muchísimo en las próximas entradas.

    UN placer leerlos y sépanlo....., se aprende mucho de ustedes

    ResponderEliminar
  6. Muy bueno!
    atentamente
    Commendatore

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...