miércoles, 27 de agosto de 2014

El armario de la muñeca






   En mi chat de Facebook , muchas de las veces que estoy conectada para charlar con mis amigas, me aparece casi de la nada, como escondido entre las teclas, algún sumiso que se me ofrece como valet. Vuelvo a tener entonces el honor de que un varón sumiso me ratifique la importancia de los ornamentos sacramentales de una Dómina a los que siempre llamo Ornamentos de la Profana Hermandad. Dichos ornamentos no tienen voluntad propia pero estoy convencida que poseen un espíritu. Son una fiesta previa a mi fiesta. A través de los fetiches...el sumiso idealiza a una Dómina? O soy yo una realidad de mujer femenina que en medio de sus sueños le posibilita estar envuelto en la atmósfera fetichista que rodea a una sádica vampiresa?

   Aunque parezca mentira, les cuento que muy escasas veces (dos o tres por año, no más) voy de compras. El vestidor fetish lo fui armando con el tiempo, aprovechando oportunidades o durante viajes, recorriendo al pasar por boutiques vintage y así fue creciendo y puliéndose. Vestidor es la palabra correcta desde la arquitectura pero a mí me encanta la palabra armario, porque me suena a armadura; es más romántica, trovadoresca, ritual. Hace muy poco, postée un calendario con propagandas de lencería antigua, verdaderas delicias de fetichista y joyas de crossdresser, a la que bauticé como El armario de la abuela. Hoy quiero darles un pantallazo de lo que es mi propio armario.

   La ropa elegante y fetichista no es una acumulación de items o un revoltijo de texturas. Las mujeres no se dan cuenta de lo mal paradas que quedan cuando frente a un evento, fiesta o salida se hacen la eterna pregunta: Qué me pongo? frente a un sinfín de trapos color beige, color gris o color nada y encima suelen incomodar con la pregunta a un marido vainilla muy poco concentrado en el compromiso de salir o bailar sin ganas porque sabe qué no va a ser seducido por nada de lo que ella use.

   Colecciono la revista Vogue versión española. A duras penas me llega con dos meses de atraso por culpa de las malditas leyes de aduana de este pais. Pero llegan. En ella me inspiro, no sólo para vestirme sino muchas veces para componer la música fetish de este blog.  Mi armario sigue un estilo, es actual y clásico al mismo tiempo pero en cada objeto hay un básico o un fetiche de dominatriz. Las prendas luego de ser usadas son lavadas y restauradas colocándolas en su lugar asignado por mi sumiso marido. La paleta de colores es un arcoiris de violetas, negros, azulados metálicos, blancos, rojos pasión, carmín, malbec, verde poison ivy, dorado cobre, plata y peltre, aderezados por cuero, encaje, charoles y tachas por doquier. Hay muchas remeras de comiquería y estampas rockeras, por todos lados resplandecen Madonna, Jessica Rabbit, Marilyn y Bettie. Hay demasiado animal print leopardo porque me gustan los excesos. En las cajas están los sombreros vintage, los operagloves de raso y encaje, las boas de plumas de diferentes colores, los foulards de seda y gasa. Tengo un lugar destinado a las micro minis, otro a las kilt escocesas y otro a las faldas de terciopelo y chiffón. Los percheros de las blusas brillan con la seda, el lamé y la lycra.

   Colecciono chalecos sin manga de cuero y/o piel. Cuelga por ahí alguna que otra corbata de seda, varias estilo Zatanna.  Una caja donde alguna vez vino una cartera Jackie Smith guarda las fajas de cuero y tachas, un cajón guarda los cinturones y otros tres, las medias, diferenciadas en diarias, de noche y burlesque. Tengo cuatro pares de anteojos o gafas de sol (me gustan especialmente los de Teresa Calandra) y a la vista resplandece la caja de mi DKNY Delicious Night más otro perfume más urbano que por lo general es Givenchy, Lancome o Elizabeth Arden. Atesoro un buen stock de DKNY porqué sé que Donna ya no lo hace más (maldito marketing). Sobre una antigua cómoda de estilo guardo en diferentes cofrecitos la bijou y la joyería: aros, pulseras de metal y brazaletes, desde Swarovski y strass hasta acrílico y metal. Los anillos son grandes, con me gustan con incrustaciones de acero y piedras.

   Otro día me referiré a los zapatos y las botas. Pueden leer en esta entrada un homenaje a mis primeras botas fetish. En esta otra, lo que las carteras significan para Mí. En mi dormitorio no me gustan los adornos, estatuillas, ni nada por el estilo. El adorno es la mujer misma, soy yo misma, la muñeca soy yo, el vestidor soy yo. Cada día es un paño en blanco en donde combino mis ornamentos para hacer de una mujer una obra única de arte Femdom.



jueves, 21 de agosto de 2014

No avives a mi mujer



  
   Los hombres siempre fueron temerosos del deseo femenino. Necesitan controlar sus propios temores de no poder satisfacer a la hembra y no suelen encontrar mejor método que controlar a la misma hembra.
   Quizás alguna vez una Dómina te recordó a tu primer gran amor. El semblante y la forma de ser de la que te hacía soñar con poder besarla. No muchas explicaciones para el Femdom, aunque este blog derrama por todos lados las pasiones que se desencadenan en forma incomprensible para algunos pero muy sencillas para los iniciados. Te gustan las mujeres, las mujeres tenemos el poder de la belleza y la seducción y vos te rendís esclavizando tu alma ante ese poder. Tres frases para demostrar la tesis más ancestral del mundo.

    Una vez tuve el atrevimiento de poner en duda un principio machista asqueante (creo que todo principio machista da asco) reproduciendo y desarrollando la que debe ser la más penosa súplica del homo eróticus. No avives a mi mujer. Yo arrancaba con la tesis radicalizada de que todo macho inseguro tiembla ante el irrefrenable autodescubrimiento por parte  de su supuesta esclava sexo-afectiva del poder Femdom que puede llegar a habitar dentro de ella. And so what? Una catarata de machirulos (definición perfecta de la autoría de la fugitiva y escritora Leonor Silvestri) desbordaba de opiniones insultantes de los que se sintieron directamente referidos. El misil iba dirigido a ellos y dió en el blanco. No sirvió para nada que el rebaño de alienadas por los inseguros doms iniciaran el acostumbrado coro de estropeadas redimidas, proclamando lo orgullosas que están de su condición. De este otro lado hay mujeres que hacemos uso y abuso de nuestro poder ancestral, tentando y sometiendo a los adanes a caer en pecado original. 
   La fragilidad del hombre en lo que respecta a su pene no deja de resultarme asombrosa. Si la dama se avivara, el desamparado señor se vería envuelto en el más antiguo deber que le corresponde a un hombre: complacerla. De tal modo, patas para arriba como cucarachas intoxicadas, quedarían sus acostumbrados discursos sobre la importancia de su rol dominante. Quedaría al descubierto lo que son: pura ampulosidad vacía.

   No avives a mi mujer fue un concepto hiriente que supo despertar en un sitio BDSM que se suponía propio de revolucionarios y vanguardístas sexuales, una intensa controversia, un ida y vuelta de confesiones y agresiones definitivamente impulsadas por prejuicios y vulnerabilidades. Era más fácil hacer la vista gorda, hablar de la igualdad de los sexos y conformarse con el juego unisex de los collares y el protocolo que intentar la fuga hacia la libertad del poder sado, sensual y femenino. Aceptar la verdad es una tarea ciclópea. El mundo de los mediocres cancheritos de feria se vería de pronto arrasado por una secta de vampiresas que avivadas a su vez por otras, se dispondría a utilizar a los hombres a su entero goce y placer, para saciar sus ilimitados deseos. Imaginarlo ya es un caos!
   Las avivadoras son (somos) las malditas violadoras de la mentira del poder del varón sobre la mujer sexuada. El goza con el coño que le pertenece a ella y ella hace, vive y tiene lo que le place desde el poder que nace de ese coño. Oh my godness! Avivarlas de pronto..y este sería un mundo ya sin ningún respeto por ese master de cotillón que viste tan de negro, cual negra es su alma, alma de negrero frustrado que nunca supo hacer otra cosa que pretender hacer olvidar sus fracasos detrás de la pantallita de Internet, tan parecida a la pantalla de su rol detrás de la cual esconde sus inseguridades y temores. 

jueves, 14 de agosto de 2014

Petticoat discipline



(inspirada en Niní y sus invalorables aportes a Círculo BDSM)

   Hace unos meses, tuve el placer de ser invitada a una fiesta de cumpleaños de una querida amiga travesti. Yo fui vestida de cuero, sado y gótica, pero  ellas eran como veinte y vestidas con tules, zapatitos claros y peluqueadas como quinceañeras. Todos los trajes eran colores pastel y casi todas llevaban florcitas y coronitas. Ellas querían un novio para bailar el vals y no mi propuesta de sexo. Qué grandioso!
Mistress Roxy

   Gran parte de nuestros protocolos de dominación - sumisión provienen de la Inglaterra victoriana, de una sociedad profundamente estratificada pero a la vez con aspiraciones democráticas y modernas y por lo tanto muy diferente de la Francia de Sade. La educación de los jóvenes hijos de la clase dominante  implicaba complejos rituales de humillación y autodominio, imprescindibles para que aquellos hombres cuyo destino era gobernar un imperio, aprendieran en primer lugar a dominarse a sí mismos mediante castigos y restricciones.
   En este marco anglosajón y como parte inherente a su cultura, su sociedad y su sistema educativo, es que nace y se desarrolla la petticoat discipline, que mucho tiene que ver con el sissismo pero no tanto con lo que hoy conocemos como crossdressing. Cedo entonces la palabra a Niní y reproduzco con muy pocas alteraciones (sólo las que considero indispensables) los conceptos que vertiera en Círculo BDSM a lo largo de un debate de varias páginas.
   La sissy como hermanita menor nació en los colegios ingleses del siglo XIX como una práctica de castigo por parte  de los masters o alumnos de grados superiores con grado de celadores, para bajarles los humos a los díscolos alumnos que acaudillaban a sus compañeros. El perverso cálculo del cuerpo docente era que, si les pegaban o los amonestaban, los convertirían en héroes para sus seguidores pero si los vestían con ropa femenina, los llamaban con nombre de mujer y los obligaban a hacer labores y tareas tipicamente femeninas, las risotadas imposibles de controlar de sus condiscípulos derrumbaría su liderazgo en forma definitiva.
   La sissificación vista desde esa línea histórica es un tributo, un sacrificio a la mujer dominante donde un varón sometido hace la mímica de lo femenino en el entendimiento de que es una mímica para que se divierta quien lo domina y aquellos ante quien ella decida exhibirlo.
   Se encuentra natural en nuestro entorno BDSM que una sumisa / esclava nacida mujer biológica pueda ser sometida a la pérdida de su pudor, exhibida en su intimidad, afectada en su dignidad, y se enfrente a la posibilidad de ser exhibida en humillantes y degradantes posturas, aparecer en imágenes ofreciendo el espectáculo de la desnudez de sus partes más intimas para que el Amo o Ama se satisfaga de su obediencia, amarrada, inerme, con sus nalgas rojas de chirlos, palmetazos o fustazos.
    La sumisa hace entrega a aquel / aquella a quien ella elige para dominarla, de lo que antes se denominaba pudor y permite que la exhibicion de su cuerpo desnudo, de sus genitales, de su piel spankeada o amarrada sea mostrada por su Amo / a como una muestra del poder que posee sobre ella.
   Entendida esta visión desde el punto de vista de la sumisión femenina, no debería asombrar que el varón sumiso haga entrega, no sólo de su piel, sus miembros, o de su obediencia al actuar sino de algo más. Y ese algo más en el caso del sissismo sería lo que supuestamente le corresponde a la dignidad del varón en el imaginario común de una sociedad aún patriarcal. Por eso la sissy en la petticoat discipline (disciplina en enaguas) goza y se complace en entregarse ridiculizándose en el papel femenino. Mi intención es despejar el hecho, incomprensible para muchos, de que la sissificación entendida como feminización forzada o petticoat discipline involucra un estado de ridículo por parte del varón que la padece (disfruta).
   Así como la chica crossdresser (y ni que decir la transgénero) se aplican con dedicación a perfeccionar la ilusión visual y social de su femineidad abocándose a crear un yo - mujer lo más armado, consistente y coherente posible mediante vestimentas, maquillajes, posturas, cambio de voz, actitudes, etc, la sissy de la petticoat discipline funciona en el sentido del ridiculo,  de la exageración.
    Travestis y crossdressers desean una emulacion del rol femenino donde puedan mimetizarse con las mujeres. En inglés se habla de la passable crossdresser, nombrando así a la chica cross que puede en la calle pasar como mujer. Las sissies vendrían a ser sumisos feminizados por un mandato externo, casi siempre de una Dómina mujer (cuanto más sometidos y forzados, mejor), con un grado de forzamiento que se compatibiliza con una necesidad interna de humillación y sumisión para obtener el goce sexual. Es necesario que en la actuación femenina que les obliguen a hacer, haya elementos de ridículo y sobreactuación. Las fotos de sissificación más comunes resaltan lo exageradamente afeminado de esos vestiditos rosas y de la lencería y los manerismos. En su mayor caso, son ropa y modales dignos de niñitas, no de mujeres modernas adultas. Tiene que haber en su conducta, en lo que le hacen vestir y le hacen hacer, algo de payasesco, de histriónico, para quebrar el orgullo masculino y la agresividad inherente al rol masculino patriarcal aún frecuente en esta sociedad.
   Mucha gente malintencionada desde el feminismo o desde la ignorancia rechaza  el sissismo porque lo entiende como una burla a la mujer. Es falso. El sisismo es a lo sumo una venganza humorística de la mujer, humillando y obligando al hombre a asumir roles y ropajes que seguramente realizará mal y ridiculamente. El diálogo picaresco - cruel entre la mujer dominante humilladora y los terceros es la frutilla del postre y esa frutilla no puede ser degustada si se cree en un BDSM predecible. Se necesita improvisación de ida y vuelta, la sensacion de lo inesperado.....que va a venir un vecino y te va a encontrar en enaguas.....

    

viernes, 8 de agosto de 2014

El disfraz de los violentos



   Siempre me resultó altamente sospechosa la devoción que tantos hombres dominantes del BDSM muestran hacia la palabra consenso, la cantidad de veces que la repiten en sus exposiciones y su forma cuasiteatral de rasgarse las vestiduras ante la menor sombra de sospecha de que el consenso puede no cumplirse en una relación sexual entre adultos. Yo no ignoro lo fácil que resulta para una mujer el transformar a su supuesto amo en un servidor de sus femeninas fantasías. El consenso entonces vendría a ser como un reaseguro: frente a la comunidad de sus pares, él sigue conservando su dignidad de dominante. El no es un cumplidor de las fantasías de ella; el ha consensuado con ella. Omite decir que lo que ha consensuado es lo que ella quiere, dentro de los límites que ella ha dispuesto. Así es como ella lo acepta como amo. Estos casos tan obvios de topping from the bottom hasta me resultan simpáticos porque lo que yo observo detrás de este culto al consenso es algo mucho más pesado, mucho más oscuro y amenazador.

   En el ambiente del BDSM argentino abundan chicas jóvenes, de situación económica de media hacia abajo, muchas llegadas a Buenos Aires desde el interior, muchas que ni siquiera han terminado el colegio secundario. Resultan fácilmente encandiladas con la verba del señor amo que enseña BDSM y presume de conocer a la perfección todas las técnicas y sus riesgos. El señor amo es el que va a todas las reuniones de la comunidad, el que está detrás de la organización, el que siempre viste impecablemente y presume de su compromiso ético con los derechos de la mujer, las minorías sexuales y la lucha contra toda violencia. Algunos hasta se entrometen en temas de Femdom donde se atreven a cuestionar a las Amas y a los sumisos que no cumplen con sus preceptos.

   Estos individuos saben perfectamente como manejar los puntos débiles de las chicas y cuales son sus necesidades materiales, afectivas y sociales. Saben así como se obtienen los preciados consensos para poder ejecutar sus actos con impunidad. Dentro de la cofradía de los amos, ellos son los líderes, los machos alfa. El resto los admira como un modelo a seguir. La máxima hazaña a imitar parece ser conseguir sumisas que se dejen golpear y flagelar hasta provocarles heridas y después publicar las fotos de sus culos maltratados para regodeo y aplauso de la tribuna. El vejamen del culo desollado. No se confunda el lector: yo no condeno el spanking ni los castigos. He presenciado sesiones de spanking, algunas realmente duras, y sé que el spanking bien ejecutado puede dejar marcas pero no escoriaciones que en lugar de admiración requerirían de asistencia médica antes de que se transformen en vía de acceso a infecciones. Y qué pasa con las sumisas? El hambre disciplina dice un viejo refrán y por otra parte, el aguante ante las lesiones recibidas les otorga ese status tan admirado de chicas duras. La fiesta se completa con el consumo de alcohol y/o drogas que suele ser admitido como parte insustituible de cierta cultura trash que a esta altura ya parece inseparable del ser BDSM nacional porque significa la ruptura con la sociedad que supuestamente los discrimina. 

   Sin consenso es abuso. Sin consenso hay violencia. Hay que ser tolerante y no objetar mientras sean prácticas consensuadas.

   Los fabricantes de lemas mienten. Lo que el consenso representa en estos casos es el aval de la comunidad para cometer actos de violencia contra las mujeres con el falaz argumento de que son prácticas consensuadas y que, por lo tanto dejarían de ser violentas y entrarían dentro del BDSM.

    Lástima que en las fiestas de la comunidad, cada tanto aparece uno que no calcula bien sus movimientos, no entendió bien de qué va la cosa y se le va la mano con quien no debe. Entonces, frente a la denuncia, la cofradía quema sus discursos de respeto y diversidad y actúa en serio: los machos alfa se abroquelan junto a los demás, las chicas aparecen más festivas y sumisas que nunca para dar la sensación de que acá no pasa nada y está todo bien y el indeseable es expulsado por el dueño del circo, en silencio y pretendiendo que nadie se entere. Nadie lo nombrará: es como si nunca hubiera existido. Y la fiesta del BDSM argentino sigue rodando igual que siempre: un negocio insensato e inseguro pero siempre consensuado.


lunes, 4 de agosto de 2014

David Downton, retratista

David y Dita


   El hotel Claridge, ubicado en el muy elegante barrio londinense de Mayfair, ofrece a sus exclusivos clientes un servicio muy especial. Pueden llevarse a casa como recuerdo de su estadía en Londres, un retrato by David Downton. 

   Downton ha construido en las últimas décadas una sólida reputación como uno de los retratistas fashion más importantes del mundo. Suele trabajar para Vogue, Harrod's, Harper's Bazaar, The Times, The New York Times, Chanel, Vanity Fair, Tiffany's, Estée Lauder y Dior. A estos ilustres nombres del mundo de la moda y el show business, desde hoy se agrega Sado, Sensual y Femenino. Megalómana yo? Sí, definitivamente. Acaso no es parte del encanto de toda Dominatriz?


Enero. Catherine Deneuve


Febrero. Audrey Hepburn


Marzo. Joan Collins



Abril. Karlie Kloss


Mayo. Cate Blanchett


Junio. Imán



Julio. Joan Smalls


Agosto. Linda Evangelista


Septiembre. Elizabeth Taylor.


Octubre. Dita Von Teese


Noviembre. Marlene Dietrich


Diciembre. Harrod´s advertisement

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