jueves, 25 de febrero de 2016

La libertad encadenada






   El hemisferio sexual de muchas mujeres se halla en un permanente solsticio de invierno y está claro que ni las fantasías masculinas basadas en la parafernalia de productos comprados en los sexshops ni los generosos champagnes y vinos frizzados blancos descorchados frente a ellas alcanzan a veces para cortar las ataduras del bondageado deseo femenino. Entonces, sin ánimo de dar recetas magistrales, sólo quiero transmitir desde mi experiencia de vida lo que significa el Femdom como la pócima que desató en Mí y en mis amigas Dóminas ese deseo de libertad sexual que luego mutó rápidamente en la satisfacción plena de nuestros deseos libertinos.
   
   El Femdom libera. En el mundo del Femdom, siento que los gozos sexuales no tienen límites, que todas las fantasías son realizables. Pero no somos sólo las mujeres las que rompemos cadenas. Con alegría y satisfacción observo a muchos hombres que van sonrientes por los caminos de este paraíso femenino sabiendo que, vaya paradoja, serán liberados de sus temores y obligaciones cuando se sometan a las exigencias placenteras de sus damas dominantes. Esclavizado sin remedio ante los caprichos y la altanería de una mujer sexuada, para el varón sumiso se abren caminos de goces que son inexplicables para quienes son incapaces de comprenderlos pero fáciles de asimilar por aquellos que se atreven a vivir experiencias de placer únicas y singulares. 

   Las normas que rigen dentro de un dungeon Femdom expresan únicamente los deseos de una mujer erótica y sensual, a diferencia de lo que propone el BDSM convencional con sus leyes y reglamentos fundados en argumentos morales, lógicos, fríos y asexuados. Es Ella quien recibe al reo, lo encadena a su lujuria y lo libera de sus ataduras mentales y sus preconceptos porque sólo vale Su palabra y Sus deseos. Ella es putísimamente agresiva en su proceder y no otorga derechos ni se preocupa por los consensos porque sabe que gracias a su comportamiento autoritario y veleidoso, la absurda responsabilidad social asignada al varón como artífice del placer femenino se habrá reducido a cero.
  
   El calabozo Femdom es entonces una prisión liberadora para ambos sexos. Tiene ese gusto, ese aroma a morbo, lujo, oscuridad, tragedia y complicidad. Su cerradura, que muchos quieren forzar pero para entrar, nunca para salir, tiene una combinación que sólo se lee en el lenguaje del sado y del sexo. Esa vida de servidumbre a la Dama dominante le ofrece al varón sumiso una gran ventaja: la libertad de encontrar su propia personalidad a través de la esclavitud y el servicio caballeresco a la mujer pero también puede hacerlo visible frente a otros hombres y mujeres que vendrán en fila a explicarle lo terrible de su situación y querrán devolverle los supuestos derechos que gustosamente entregó.  

   El capricho sexual de una mujer altanera arrastra tras de sí una cuota encantadora de perversión y despotismo. Vos no tenés que convencerla de nada porque es Ella quien te obliga. El innegable frenesí que invade a un varón ansioso al acercarse a esta clase de mujeres, cuando ya se siente acariciando los barrotes del calabozo, es canalizado por Ella a través de una mansa esclavitud, de un placentero dejarse llevar. Es Ella quien representa la libertad de él cuando disuelve la tremenda presión de tener que estar a la altura de satisfacer sexualmente a una hembra con altos estándares. Así es como él pasa a ser un caballero al servicio de los deseos de la Dama y no desde su falo o su masculinidad tantas veces poco confiable y causa de tantas inseguridades. Como mujer sexuada y dominante, te confieso que valoro mucho más un buen dildo acompañado de una serie de acciones sumisas romántico - novelísticas que a un varón dispuesto al sexo pero que sólo puede aportar a mi causa su instrumento carnal.






2 comentarios :

  1. Si bien no soy lector algo aprendí al meterme en un texto y esto es "escuchar" la persona que lo escribe (es lo que pasa con los libros , uno lee y "escucha" al personaje, de alli viene persona: porque "suena"). Y esto me pasa con vos. Y de tanto leerte me voy aproximando a entender, no qué es el BDSM, no cual es el atractivo sino donde está el placer. Si, si. No es que sea vainilla sino que soy una de esas latas de antes , de Bagley, un cubo de laton con una ventana de vidrio redonda, que el almacenero bajaba para servirte en un papel de pulpa gris, en una balanza de pesas, un cuarto de vainillas. Despues hacia dos orejas en el papel .. y directo a la bolsa de red, con dos anillas como manijas. Vos estas mas allá del BDSM. Nadie he leido yo que defina, proyecte y amplie esta "doctrina" de tal manera que deja de lado el término de "parafilia" como lo define la psicologia freudiana de el orto. Cada vez me aproximo mas a la idea que el BDSM es para mujeres. Es como un... Ying-Yang. En el BDSM las minas tienen la oportunidad de elevar su yo, de por una vez mandar en este mundo patriarcal. Suena a venganza, no? pero eso va e cada persona, en cada mujer que ha limpiado 500 veces el mismo culo de hijos, que ha cocinado 300000 veces alimento, que ha ganado siepre menos que un igual varonil en un trabajo. No creo que sea vengativo sino que quizas "brota" de el alma , o donde sea que resida el valor que cada uno de nosotros resguarda. Y eso es sagrado.

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