miércoles, 18 de octubre de 2017

Delicias de Sodoma ( parte II )





   El uso del catsuit por parte de las Dóminas no sólo aporta una deliciosa imagen fetichista que recuerda a las superheroínas de comics. Tiene un significado oculto, una connotación social escondida. El catsuit estiliza la figura femenina y permite toda clase de libertad de movimientos pero además impide el coito. 

   El poder en el sexo es el gran tema alrededor del cual gira todo el BDSM y la penetración peneana no puede ser separada culturalmente de lo que significa como herramienta histórica de sometimiento y poder. Si la penetración es un acto patriarcal mediante el cual la mujer es dominada por el sexo, el catsuit, al impedirlo, refuerza la imagen de poder femenino y de independencia frente a los deseos del hombre.

   El juego simbólico se vuelve mucho más explícito si la mujer no sólo está cerrada en su entrepierna sino que porta un amenazante falo plástico. Ella te anuncia que no sólo no va a someterse al mandato histórico sino que va a invertirlo. Por las buenas o por las malas. Lo que sigue no es sólo una sesión de adoración fetichista. Con esa mujer, la sumisión va a ser mucho más profunda, va a ir mucho más adentro….

   Del otro lado del dildo, la excitación del hombre sumiso al ser sodomizado por una dominatriz es más que el deseo de sentirse físicamente sometido, carnalmente entregado. La sodomía es una acción BDSM sobrecargada de simbolismos. Todo acto de sodomía arrastra consigo una perspectiva histórica de milenios, un correlato de violencia ritualizada que se remonta a los tiempos bíblicos. No sólo entre individuos sino entre los pueblos, la mitología hace del sodomizador un vencedor y del sodomizado un vencido, degradado hasta la derrota total. Ganamos, les rompimos bien el culo.

   Esta noche te voy a romper el culo. Es que el culo se rompe, debe romperse, para acceder al goce sodomita. El culo del sumiso debe ser en parte entregado por él y en parte violado por ella. Las mujeres hijas de Sodoma que gozamos por la puerta de atrás no somos tan conscientes del enorme alcance de ese juego simbólico. Como lo conté en esta columna  tiempo atrás, gozamos por el culo, nos gozan por el culo y ahí termina la cosa. En cambio, cuando el esclavo se entrega ante el poder fálico de la Mistress, lo que están gozando no es sólo el placer físico sino su propia rendición, su vicio antisocial y prohibido.

   Como en ninguna otra experiencia, la sodomización del esclavo carga consigo con ese componente tribal, primitivo, de sometimiento violento, de rendición, de derrota incondicional. Para la mujer fálica, puede ser la oportunidad de cumplir con la histórica revancha de género. Para el hombre sodomizado, un retorno a la edad de oro de su vida, cuando era absolutamente vulnerable bajo el control y el poder de una mujer. Esa vulnerabilidad es la que hace al hombre sentirse profundamente querido y amado mientras ella avanza centímetro a centímetro, deeper and deeper....

   Si la mujer arriba en el coito convencional, cabalgando al hombre, es un signo histórico de poder femenino y ha hecho correr ríos de tinta en el feminismo, cuantos más simbolismos palpitan y laten en un culo sodomita? Ahí vuelve a hacerse valer con todo su poder erótico el viejo y querido verbo coger. Porque en la sodomía no vale el eufemismo tan políticamente correcto de tener sexo. Cuando una mujer fálica sodomiza a su esclavo, no quedan dudas de que alguien coge y alguien es cogido.








jueves, 12 de octubre de 2017

Deseos que mandan






   La vida sexual de una mujer hedonista es una mezcla de su propia biología, de las reglas de la sociedad en donde vive y del aprendizaje íntimo en su búsqueda de placeres. El deseo surge de nuestro cuerpo y la mente lo interpreta y busca ejecutarlo intentando amoldar ese deseo al cumplimiento de ciertas reglas indispensables en la vida en comunidad.  

   La idea de que el deseo nace y crece como consecuencia de lo que el ambiente nos propone es falsa. Esa idea construccionista, que parece engendrada del antirrealismo de los posmodernos, tiende a ver a las personas como simples monigotes determinados por el contexto y por las ideas hegemónicas. La sexualidad humana es propuesta como una figura inmersa en un juego de apariencias detrás del cual no hay realidad ninguna. Nos quieren hacer creer que no existen los deseos propios, que todos nuestros gustos nos han sido impuestos desde afuera

   Yo no elegí al deseo. Mucho menos acepté el deseo que otros eligieron para mí. Fue el deseo quien me eligió. Mi deseo manda. Los mecanismos de control que gobiernan a la sociedad pueden condicionar nuestros actos y nuestra conducta pero tienen muy poca influencia en los deseos sexuales que nos dominan. Vos y yo vivimos en la misma sociedad pero cuando elegimos masturbarnos en la intimidad, libres de toda influencia externa, las ensoñaciones que me conducen al orgasmo son muy diferentes a las tuyas.

   Los circuitos que se conectan en lo profundo de mi mente en una masturbación son los que controlan lo que deseo y lo que no. Cuando de lo que se trata es acceder a ese delicioso orgasmo en soledad, lo que racionalizo y lo que me enseñaron se vuelve muy poco relevante.

  En nuestras privadas ceremonias de placer, las mujeres sádicas construimos figuras masturbatorias de fantasía que no compartimos con nadie. Con los años, se van perfeccionando y afinando. Las guardamos en un secreto cofre hasta el momento en que detectamos a un alma sumisa, hombre o mujer, a quien sometemos para hacer carne nuestra fantasía. Mi deseo me sigue mandando pero ahora también manda sobre mi víctima sumisa. El deseo de una se ha transformado en un juego de poder entre dos. Gracias al poder de someter sexualmente a otra persona, puedo dejar atrás el mundo fantasioso de la masturbación, atravesar el espejo y alcanzar el otro lado donde me esperan los orgasmos del sexo sádico. 






viernes, 6 de octubre de 2017

Guess. Claudia Schiffer by Ellen von Unwerth



   Desde el 23 de septiembre hasta el 11 de noviembre de este 2017, la CWC Gallery de Berlín está presentando una muestra fotográfica dedicada a una de las más bellas hijas de Germania. Claudia Schiffer, nacida en 1970, saltó a la fama en 1989 cuando Ellen von Unwerth, por entonces una ex modelo y novel fotógrafa de moda, la produjo para una campaña de Guess? Para Paul Marciano, fundador y CEO de Guess?, su empresa no sería lo que es hoy sin la fuerte imagen que le aportaron aquellas dos rubias alemanas; una posando para la cámara y la otra gatillando el disparador.






   En el año 2012, las historias de Guess?, Claudia y Ellen volvieron a cruzarse. Guess? las convocó para una producción especial para celebrar su trigésimo aniversario. A más de veinte años de la primera sesión, Ellen volvió a inspirarse en la fotografía black & white y Claudia posó más vintage que nunca, para recordarnos que no hay nadie como ella para revivir el estilo sexy, vital y desenfadado que hiciera famosa a Brigitte Bardot.  Algunas fotos de esa producción, entre muchas otras de Von Unwerth, dirán presente en la colección berlinesa de la CWC Gallery







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Diciembre

miércoles, 27 de septiembre de 2017

10 Sensuales y Femeninas. Trampling



Madonna sobre la human carpet del Girlie Show


   Uso tacos altos desde muy chica y puede decir que son parte inseparable de mi naturaleza fetish dominante. Hay algo en especial en ese momento en que eliges el par de zapatos o botas de tu vestidor, te los calzas y caminas por tu habitación con pasitos cortos sintiendo ese sacudón sexy de tus pies inclinados y tus piernas alargadas. Es magia. 

   La magia se vuelve poder si en lugar de pisar sobre el suelo, lo haces sobre un sumiso. El trampling es una técnica de sometimiento en donde la Dominante pisa a su sumiso o camina sobre él bajo ciertas condiciones. Cuando son varios los sumisos, uno al lado de otro, la dominante pasea sobre una alfombra humana o human carpet. El trampling en tacones es muy excitante porque le agrega toda una dimensión fetichista pero también lo vuelve peligroso. Si te gusta pisotear y hacer presión, es mejor que te quites los zapatos aunque pierdas glamour.

   Este top ten de videos extraídos de series y películas es puro trampling en tacos altos. No hay trampling con pies descalzos. Tampoco están las asesinas sexies pisando a su víctima antes de disparar a matar. Intenté retratar en diez escenas lo que significa para Mí el fetiche de las mujeres bellas pisando firme con tacones sobre la espalda, el pecho o la nuca de sus sumisos. Espero haberlo conseguido. 

   En algunos casos se trata de sesiones BDSM, en otros sensuales alfombras humanas, en otros el pisotón llega como parte de una actitud de enojo. En todos los casos, son directas alusiones a un poder femenino dominante expresado a través de los pies y el calzado fetiche. Estas son mis 10 Sensuales y Femeninas. Trampling.


Poison Ivy haciendo equilibrio sobre las espaldas de sus sumisos




Puesto 10.  Gudrun Landgrebe. A woman in flames (1983).
Eva es una mujer alemana que decide entrar al mundo de la prostitución después de haberse divorciado y comienza a excitarse con la sumisión que muestran algunos de sus clientes. Así descubre el placer de la dominación y en particular, el de pisar a sus esclavos.



Puesto 9.  Sharon Lawrence. Desperate housewives (2004).
Maisy Gibbons debe asumir que las cosas empiezan a marchar mal en su hogar y decide dedicarse a ganar dinero como dómina profesional. Su vecino Rex, que también tiene cuestiones conflictivas a tratar en su matrimonio, fantasea con ser sometido y pisoteado por una dama madura y atractiva que luzca stilettos de tacones altos. Trato hecho.



Puesto 8.  Charlize Theron. Head in the clouds (2004).
Una doble agente durante la Segunda Guerra Mundial utiliza sus encantos como dominatriz como parte de su juego de espionaje. Un pisotón ayuda a someter a un sumiso un tanto rebelde y determina claramente quien es la que manda. Como corresponde a la época, los tacos no son muy altos pero la actitud de Charlize es imponente. Momento trampling: 0:43 min



Puesto 7.  Billie Piper. Secret diary of a call girl (2007).
Hannah de día y Belle por las noches; la serie basada en la vida de una prostituta de lujo londinense a la que no puede faltarle un cliente que solicite ser atado, azotado y pisoteado. Lo hermoso de la escena son los detalles morbosos en la forma en que ella lo hace, con indiferencia, como ignorándolo mientras lo pisa. 



Puesto 6.  Roselyn Sanchez. Devious maids (2013).
Devious maids fue una serie filmada entre 2013 y 2016, basada en las peripecias de un grupo de mucamas latinas que trabajaban en los barrios ricos de Los Angeles. Algo así como el lado B de Desperate Housewives. En esta escena, la bella pero inexperta Carmen (Roselyn Sanchez) es requerida de urgencia para atender a un hombre caído que finge un dolor de espalda que sólo puede ser tratado si ella le camina por encima con sus stilettos. Un viejo truco sumiso que a veces funciona.  


 
Puesto 5.  Iman. Exit to Eden (1994).
La topmodel de ébano africana muestra toda su poderosa seducción en una de las primeras comedias románticas que incluyó una clara temática Femdom - fetish en su trama. Aunque edulcorada e insípida, Exit to Eden entreabrió una puerta para mostrar el deseo que las dominatrices despiertan en los hombres sin caer en la clásica descripción de un submundo sórdido donde las cosas terminan inevitablemente mal. El Eden es un resort paradisíaco ambientado para toda clase de placeres relacionados con la dominación femenina, una especie de mezcla entre el Hedonism y el OWK. 






Puesto 4.  Phyllis McGuire. Come blow your horn (1963).
Tener de sumiso a Frank Sinatra clavándole un tacón en el empeine es un lujo que pocas mujeres se pudieron dar. Phyllis lo hace desde su altura imponente, su lujoso abrigo de piel, sus guantes de cuero y una actitud netamente dominante. 




Puesto 3  Uma Thurman. Batman y Robin (1997).
La alfombra humana (caminar sobre la espalda de varios hombres sumisos puestos en fila en el suelo) es una experiencia que ninguna mujer debería perderse, al menos una vez en su vida, sea descalza, con zapatos stilettos o con botas.  Esta escena de Batman y Robin es un indisimulado homenaje al striptease de Marlene Dietrich en Blonde Venus pero Uma Thurman - Poison Ivy la recarga con sado y mucho fetish.  Momento trampling: 1:35 min.



Puesto 2.  Elizabeth Taylor. BUtterfield 8 (1960).
Elegancia femenina, belleza sensual y poder sádico; todo en una sola escena. El vestuario de Liz Taylor en BUtterfield 8 hizo de este film una joya para los fetichistas de los abrigos de piel. Pero esta escena es toda una perla high heel fetish. Laurence Harvey tiene la mala idea de pretender retener por la fuerza a Liz, que está armada con guantes largos y stilettos. Ella le clava el tacón con furia y poder, hasta que él desiste. 



Puesto 1. Madonna. Vogue. The Girlie show (1993).
Mi amada Madonna tiene reservado el primer lugar en mi lista de las más sexies pisadoras. Vogue siempre fue un momento especial en sus shows. En esta versión en Montreal del primer set del Girlie Show, tomada del Canadian News Report, Madonna camina por encima de las espaldas de sus fornidos bailarines calzada con las brillantes botas negras de plataforma y taco grueso, acordonadas por delante, que eran un clásico de los años noventa. Momento trampling: 0.35 min








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