viernes, 7 de agosto de 2015

El voraz deseo de poder



   Siempre me resulta interesante volver a hojear la revista Tacones Altos (versión española de la norteamericana Leg Show)  no sólo por la belleza fetish de las modelos que protagonizan los reportajes fotográficos sino porque las cartas de lectores suelen ofrecer muchos aspectos a destacar. Así es como llegué semanas atrás al número 30, de marzo de 1997, en cuyo correo de lectores se lee una carta firmada por una esclava que dice llamarse Verónica, refiriéndose a un aviso de reclutamiento que dos reconocidas Dóminas españolas habían publicado números atrás. De acuerdo a lo que Verónica relata, dichas condiciones eran por extremo exigentes y el sentimiento de injusticia que nació dentro de ella al leerlas sumado a su propia experiencia, la motivó a tomar la pluma para expresar su opinión.

   Verónica argumenta en su carta que la sumisión no deja de ser un juego sexual. Una fantasía erótica que se practica de a ratos, que no debe interferir con una vida normal y nos ejemplifica la situación con su propia experiencia. Ella mantuvo contacto postal (años previos a Internet) con una mujer dominante que le exigía compromisos varios. Todo marchaba bien hasta que recibió una orden que le resultó de cumplimiento imposible: debía enviarle fotos de los pies de sus amigas. Por más que lo intentó, no consiguió que ninguna conocida se dejase fotografiar sus pies. Al no recibir las fotos por correo, la Dómina cortó la relación, sin importarle todo lo que Verónica le había  brindado anteriormente, dejándola muy dolida.

   La carta llega entonces a un punto clave: analizando las exigencias que las Dóminas suelen poner como punto de partida para una relación Ama - sumisa/o y comparándolas con sus vivencias, Verónica define el BDSM como  la realización de un juego en el que ambas partes han de poner unas reglas, aceptadas por todos los jugadores y creo sinceramente que muchas Amas ponen sus reglas importándoles muy poco las reglas de sus esclavos.

   Tres meses más tarde, en el número 33, Tacones Altos publicó una respuesta. Se trataba de un esclavo de Sevilla, Willie, quien sostuvo que ..es la Dómina quien dicta las normas. Quien las acepte y cumpla los requisitos, será admitido. Nada más y nada menos. Te quejas de que muchas Amas ponen sus condiciones sin importarles las reglas de los esclavos. Olvidas que el esclavo es nada y el amo lo es todo. Es muy fácil, el esclavo puede proponer pero el Ama dispone. No hay nada más maravilloso que intentar ser Amo y te devuelvan a tu condición de esclavo. De lo contrario, a qué estamos jugando?

   Como se ve, Willie no era un esclavo del estilo de los que hoy recorren los foros BDSM de Internet reclamando por el cumplimiento del consenso y reivindicando los derechos de los sumisos. Pero reserva su mejor estocada para los siguientes párrafos.

   Albert Einstein decía que cuando se perdía, volvía a la pregunta esencial del problema. Vuelva usted, Verónica, a las esencias y no olvide que, a pesar de todo, el Ama necesita al esclavo porque éste es el espejo en el que se refleja su voraz deseo de poder. Los contrarios opuestos están condenados a entenderse. Lo que ocurre es que usted está resentida porque su Ama la ha abandonado. Es comprensible. No crea que es la única a la que han dejado así. Si le sirve de consuelo, a mí también.

   En este punto de su carta, Willie nos cuenta el final de su relación con su Dómina cuando ella le exigió que le preparara un trono que debía estar listo a su llegada a Sevilla para sesionarlo a él y a otros esclavos. El no pudo cumplir con el pedido. Lo más cerca que estuvo de obtener el trono fue gracias a un antiguo amigo, un anticuario, que se negó a alquilárselo para una sesión y sólo accedía a venderlo a cambio de una cifra inaccesible para él.

   Fue imposible, amiga Verónica, conseguir un trono para mi venerada Señora. Ni siquiera me molesté en llamarla de nuevo. Entendí que pedirme lo que me pidió era la forma que ella tenía de darme el pasaporte. Así se despiden las Amas con clase. Sutilmente, pidiéndote lo imposible, fui arrojado a las tinieblas. El contrato había sido roto unilateralmente, como debe ser. Desolado, sin trono y sin Ama me retiré a lamerme mis heridas pero no se me ocurrió jamás por la cabeza iniciar un ajuste de cuentas como el que usted, amiga Verónica, ha publicado. Lo que ocurre es que usted, después de todo, no es una auténtica esclava. Bueno, nadie es perfecto.

   La carta de Willie es una maravillosa síntesis de lo que es la sumisión para muchas personas que la gozan porque también saben sufrirla en silencio cuando la moneda les cae del otro lado. No siempre la dominación y la sumisión es un juego del que se entra y se sale a voluntad bajo reglas consensuadas.

   Los esclavos sexuales existen. No son más ni menos que otras personas. Cada uno tiene el derecho de aspirar a vivirlo como más le guste o fantasee. Lo que no se puede es pretender el título y el reconocimiento por otra persona de una esclavitud que no existe. También para Mí, un esclavo sólo llega a serlo cuando logro ver en  él a mi deseo reflejado. Mi voraz deseo de poder.




4 comentarios :

  1. Roxy, esta es una pieza maestra.
    Rescato estas citas
    "Olvidas que el esclavo es nada y el amo lo es todo. Es muy fácil, el esclavo puede proponer pero el Ama dispone. No hay nada más maravilloso que intentar ser Amo y te devuelvan a tu condición de esclavo. De lo contrario, a qué estamos jugando?"
    "Entendí que pedirme lo que me pidió era la forma que ella tenía de darme el pasaporte. Así se despiden las Amas con clase. Sutilmente, pidiéndote lo imposible, fui arrojado a las tinieblas. El contrato había sido roto unilateralmente, como debe ser."

    Creo que asi es como nos gusta jugar a nosotras.

    Y dejo una cita fresca de esta misma mañana de mi esclav01{BV}

    "creo que lo interesante del juego, siendo sumiso, es cuando el pleacer se generea en cada accion del dominante y no en lo que uno hace. Es un estado de dependencia muy interesante. Hay un momento en que solo quedo a la espera de lo que hagas, tus miradas, tus gestos, tus palabras, tu tacto. En ese momento no tengo mas control sobre mi placer, comienzo a interactuar con vos en una manera mas profunda, esperando cualquier gesto que me desespere, me excite."
    porque los esclavos sexuales si existen.

    BV

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    Respuestas
    1. Querida Blue! Gracias por el comentario de esclav01(BV). Me gusta la idea de la "dependencia del sumiso" ante nuestras decisiones

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  2. Muy buena página Mistress Roxy!!!! Saludos de Pablo Zarinni.

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